El Centro de Estudios Cerebrales fue mi puerta de entrada al fascinante mundo de las neurociencias. Allí pude explorar mi pasión por el cerebro y recibí una sólida formación en investigación, que ahora aplico en mi doctorado. Lo que realmente distingue al centro es su ambiente familiar, donde cada miembro se apoya mutuamente para crecer y alcanzar nuestras metas.
